Buenas noticias globales: Impulsando la justicia para los sobrevivientes en México

¿Cómo se cambia un sistema de justicia que no fue construido pensando en los sobrevivientes de la violencia? 

En Chihuahua, México, Líder de Levántate Graciela Ramos Carrasco Ha estado lidiando con esa pregunta durante décadas.

Bienvenidos a la edición de febrero de Buenas noticias globales, nuestra serie que destaca el progreso que Rise Up Leaders está impulsando en todo el mundo. 

Graciela ha dedicado su vida a transformar la forma en que el sistema de justicia responde a la violencia contra las mujeres en uno de los estados mexicanos más afectados por la violencia de género. Desde promover reformas para fortalecer las consecuencias legales de la violencia sexual hasta liderar acciones comunitarias coordinadas, su labor de defensa, junto con organizaciones aliadas y mujeres líderes en todo Chihuahua, ha garantizado que delitos como el feminicidio se reconozcan y procesen formalmente y que las sobrevivientes enfrenten responsabilidades en lugar de ser desestimadas. 

Hoy, a sus 80 años, Graciela continúa impulsando un cambio sistémico. 

Con la capacitación y el apoyo de Rise Up Together, ha impulsado una legislación que fortalece los Centros de Justicia para las Mujeres de México, centros integrados donde las sobrevivientes de violencia pueden acceder a apoyo legal, psicológico y social coordinado en un solo lugar. Gracias a su compromiso constante con los encargados de la toma de decisiones estatales, en coordinación con organizaciones asociadas, las reformas han avanzado hasta alcanzar la revisión gubernamental de alto nivel, asegurando compromisos públicos y acelerando mejoras dentro de los centros existentes.  

Graciela (centro) en el Acelerador de Liderazgo y Defensa de Rise Up Together en México, 2024.

El impacto de esta labor ya es tangible. 

Se han inaugurado dos nuevos Centros de Justicia. Se están implementando mejoras institucionales para optimizar los servicios. Más de 400 sobrevivientes han recibido atención integral con perspectiva de género.  

“El objetivo es brindar todos los servicios esenciales en un solo lugar”, compartió Graciela, Para que las mujeres no tengan que revivir su trauma yendo de oficina en oficina. La justicia no debería significar revictimización. 

A través de su labor de defensa, la reforma institucional y las mejoras legislativas se traducen en algo profundamente personal: una experiencia más segura y digna para los sobrevivientes que buscan justicia. 

“Desde las primeras sesiones de asesoramiento, los participantes experimentan cambios notables en su autopercepción y perspectiva”, explicó.  

“Al reconocerse como sujetos de derechos, comprender que no están solos y dejar de lado sentimientos de culpa injustamente impuestos, inician un proceso de empoderamiento y recuperación de su autonomía. Este apoyo no es sólo una intervención en situaciones de crisis, sino también un puente para reconstruir una vida libre de violencia.

Su visión va más allá de los servicios inmediatos. Aboga por un mundo donde el sistema de justicia restaure la dignidad, genere confianza y garantice el respeto a las mujeres en todo momento.Espero que las mujeres se sientan libres de miedo, vergüenza y culpa cuando buscan justicia. – y que sean atendidos por profesionales comprometidos con su derecho a vivir libres de violencia”, afirmó Graciela. 

Las experiencias tempranas de Graciela al enfrentarse a barreras estructurales han moldeado su enfoque. Ella compartió: “Desde que tengo cinco años siento un profundo dolor por la injusticia. “Soñé con cambiar el mundo y proteger a los más vulnerables”. 

A lo largo de los años, ha trabajado incansablemente junto a organizaciones hermanas y mujeres líderes de Chihuahua para crear marcos legales e institucionales que prioricen a las sobrevivientes, a la vez que capacita y asesora a profesionales para brindar una atención empática y coordinada. Desde 1998, estas organizaciones han unido esfuerzos, estrategia y experiencia para impulsar la incidencia política coordinada para el acceso de las mujeres a la justicia.

Graciela también señala los desafíos que aún persisten. “Cuando los funcionarios públicos carecen de una perspectiva de género, el resultado son presupuestos restringidos, malos tratos y revictimización que deja a las mujeres en mayor peligro”. A través de su constante labor de promoción, continúa garantizando que se aborden estas cuestiones y que se implementen reformas significativas sobre el terreno.  

El liderazgo de décadas de Graciela, ahora apoyado y amplificado por Rise Up Together, muestra que la defensa persistente puede remodelar las instituciones, influir en las leyes y garantizar que las sobrevivientes de la violencia de género reciban la justicia y el apoyo que merecen. 

Su trabajo demuestra que el cambio real ocurre cuando la legislación, las instituciones y los servicios centrados en el ser humano se unen para proteger y empoderar a las mujeres. 

La defensa de Graciela demuestra que la transformación sistémica no sólo es posible sino que cambia la vida de los sobrevivientes, ofreciendo alivio inmediato y la esperanza de un futuro libre de violencia de género.